Hay noches en las que el futbol trasciende el marcador. Para Alí Ávila, la victoria de Querétaro sobre Pachuca en la Jornada 2 del Apertura 2026 fue mucho más que tres puntos. El delantero mexicano fue la figura de los Gallos Blancos con un doblete que selló una remontada de carácter en el Estadio Hidalgo, pero detrás de cada celebración había una historia de dolor, amor y homenaje.
Después de un debut sin poder hacerse presente en el marcador frente al América, Ávila encontró en Pachuca el desahogo que tanto buscaba. Sus dos anotaciones no solo encaminaron el triunfo queretano, sino que también representaron sus primeros goles del torneo, consolidándose como el hombre más importante en el ataque del equipo durante la segunda jornada.
Sin embargo, el momento más emotivo llegó una vez terminado el partido. Frente a las cámaras de los canales oficiales del club, el atacante reveló que jugó con el corazón dividido tras la reciente pérdida de uno de sus tíos, una persona que marcó su vida y compartía con él la pasión por el futbol.
“Sí, la verdad que son unos goles muy especiales, dedicados para un tío mío que acaba de partir, porque estoy muy agradecido con ese tío, la verdad, por eso me duele mucho haberlo perdido y se lo dedico a él que era muy apasionado por el futbol, le gustaba bastante y va con mucho cariño para él”, expresó el futbolista visiblemente conmovido.
Las palabras del delantero tocaron el corazón de la afición queretana, que encontró en su historia un recordatorio de que detrás de cada futbolista hay una persona que también enfrenta pérdidas y momentos difíciles. En esta ocasión, Alí Ávila transformó el duelo en motivación y convirtió sus goles en un homenaje que seguramente permanecerá entre los recuerdos más especiales de su carrera.
Con el triunfo en Pachuca, Querétaro tomó un impulso importante en el Apertura 2026 y ahora ya piensa en su siguiente desafío, cuando reciba a Tigres en el Estadio La Corregidora. Mientras tanto, la noche en el Hidalgo quedará marcada por algo más que una remontada: será recordada como el partido en el que un delantero encontró en el futbol la mejor forma de honrar la memoria de un ser querido.
