Regina Martínez, la doctora que pasó de jugar para las fuerzas básicas de los Pumas, jugar en la primera división de Costa Rica a representar a México en los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026 en el esquí de fondo. Descubre la gran historia detrás.
De tener un gusto por el futbol desde los 8 años a llegar a atravesar temperaturas de hasta -50 °C, entrenar esquí sin una sola pizca de nieve, las arduas semanas de trabajo siendo doctora, hasta llegar a posicionarse como una de las mexicanas a seguir para los Juegos Olímpicos de Milano.
Del futbol al esquí de fondo
Cuando Regina Martínez era niña, su sueño no tenía nada que ver con la nieve ni con los esquís. Creció en la Ciudad de México jugando fútbol, formándose en las fuerzas básicas de Pumas y persiguiendo una carrera profesional que incluso la llevó a jugar en la Primera División de Costa Rica. En aquel entonces, representar a México parecía un objetivo ligado a una cancha, un balón y un estadio lleno. El destino, sin embargo, tenía preparado un camino muy distinto.
La vida la llevó lejos del fútbol y la acercó a la medicina. Regina se convirtió en doctora de urgencias, una profesión tan exigente como vocacional, y fue durante sus estudios en Estados Unidos, específicamente en Minnesota, donde el frío extremo cambió su historia. En medio de inviernos interminables, soledad y temperaturas bajo cero, descubrió el esquí de fondo casi por accidente, como una forma de sobrevivir emocionalmente a los días más duros.
Maestro e inspiración
Lo que comenzó como una vía de escape se transformó en una obsesión. Regina encontró en el esquí una disciplina brutal, solitaria y honesta, donde cada avance se gana a pulso. Sin antecedentes en deportes de invierno y representando a un país sin tradición en la nieve, el reto parecía imposible. Pero entonces apareció una figura clave: Germán Madrazo, olímpico mexicano en PyeongChang 2018.

Inspirada por su historia, Regina le escribió un mensaje directo sin saber si recibiría respuesta. Madrazo no solo contestó: viajó miles de kilómetros para entrenarla y ayudarla a construir, desde cero, una base técnica que cambiaría su vida. Desde ese momento, el sueño olímpico dejó de ser una fantasía lejana.
El camino no fue inmediato ni sencillo. Regina compitió en Campeonatos Mundiales, terminó en los últimos lugares y enfrentó constantes limitaciones económicas y logísticas. En el proceso, no logró clasificar a los Juegos Olímpicos de Beijing 2022, un golpe duro que puso a prueba su fortaleza mental. Lejos de rendirse, esa ausencia se convirtió en combustible: decidió seguir, mejorar y apostar todo por un nuevo ciclo olímpico.
Los resultados llegaron con el tiempo. En el Mundial de Trondheim 2024 logró una mejora sustancial en su rendimiento, bajó sus puntos FIS y aseguró la primera cuota olímpica femenil para México en esquí de fondo, un hecho histórico. Así, Regina Martínez se convirtió en la primera mujer mexicana en clasificar a esta disciplina para unos Juegos Olímpicos de invierno.
Milano presenciará historia
Hoy, a semanas de Milano Cortina 2026, Regina no solo representa a México como atleta, sino como símbolo de perseverancia. Su historia no es la de una promesa precoz, sino la de alguien que cambió de rumbo, que cayó, que se quedó fuera de Beijing y que decidió seguir adelante cuando el camino parecía más empinado.
Del fútbol a la medicina. De la frustración a la esperanza. De la cancha a la nieve. Regina Martínez ya hizo historia antes de competir, demostrando que los sueños olímpicos también nacen lejos del hielo… y que nunca es tarde para alcanzarlos.
